jueves 15 de octubre de 2009

LA COMEDIA DE LO SUBLIME


Acaba de aparecer el primer volumen de la Colección de Estética y Filosofía de la editorial QUÁLEA. El libro se titula La comedia de lo sublime y su autor Domingo Hernández Sánchez. Un libro muy interesante para comprender las derivas del arte y de la estética de nuestro tiempo.

La comedia de lo sublime
Este libro debe entenderse a partir de la ambigüedad de su título. Así, La comedia de lo sublime remite, por supuesto, a esa tradición, de estirpe idealista y romántica, que explora la dialéctica entre lo sublime y lo cómico. Pero, simultáneamente, quiere señalar la conversión en pura comedia de muchas de las sublimidades contemporáneas o en mera banalidad de algunas de las pretensiones cómicas. Es, por tanto, un libro de inversiones, que se despliega en cuatro secciones. La primera comienza con la inversión de lo sublime en lo cómico, para concluir en la actual inversión de ambos; la segunda parte de un posible neopintoresquismo en las prácticas artísticas contemporáneas, para terminar en el grotesco y truculento pintoresquismo del parque temático; la tercera se inicia con lo siniestro [Unheimlich] y su carácter amenazante, para finalizar en un siniestro fingido y simulado que sólo muestra la nostalgia de su ausencia; la cuarta y última sección está dedicada a investigar esas propuestas artísticas que intentan acercarse a lo real a través del dolor y la violencia, y que, en ocasiones, suelen obtener como resultado justamente lo contrario de lo que se proponen.

Domingo Hernández Sánchez
Domingo Hernández Sánchez es Profesor Titular de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Salamanca, donde además coordina el Máster Estudios Avanzados en Filosofía. Su investigación vincula dos ámbitos que discurren de modo paralelo: la estética romántica y la teoría del arte contemporáneo, por un lado, y el trabajo en la edición del corpus textual de José Ortega y Gasset, por el otro. En relación con el primer ámbito, Domingo Hernández Sánchez es autor de los libros Estética de la limitación (2000) y La ironía estética. Estética romántica y arte moderno (2002), compilador de los volúmenes Articulaciones. Perspectivas actuales de arte y estética(2001), Estéticas del arte contemporáneo (2002) y Arte, cuerpo, tecnología (2003), así como traductor de Filosofía del arte o estética. Verano de 1826, de Hegel (2006). Respecto al trabajo sobre la obra de José Ortega y Gasset, suyas son las ediciones críticas de dos de las obras más importantes de Ortega, El tema de nuestro tiempo(2002) y La rebelión de las masas (2003, 2ª ed. 2008), a las que ha de añadirse la edición crítica y comentada de los materiales de archivo de Ortega y Gasset sobre Hegel, Hegel. Notas de trabajo (2007). Su último libro, La comedia de lo sublime(2009), acaba de aparecer en la editorial cántabra Quálea Editorial.

jueves 17 de septiembre de 2009

"LA BANDA TRAPERA DEL RÍO", SIEMPRE


POR SALAMANCA HABLANDO DE POESÍA Y PUNK-ROCK

La semana que viene estaré por Salamanca en un congreso sobre filosofía de la música que tiene muy buena pinta. Aquí dejo información por si alguien estuviese interesado en asistir:

Entre el 21 y el 25 de septiembre se celebrará en la Universidad de Salamanca el I Congreso Internacional de Estética y Filosofía de la Música, dirigido por D. Antonio Notario Ruiz, Profesor de Estética y Teoría de las Artes, que reunirá a expertos de diferentes Universidades europeas y comunicantes españoles e iberoamericanos. El día 22, en el marco del Congreso, se celebra el I Seminario Hispano-Italiano de Estética y Música.

La matrícula puede realizarse desde la web de la Universidad (www.usal.es) dirigiéndose al Servicio de Cursos Extraordinarios. Están concedidos 3 créditos de Libre Elección para los estudiantes matriculados en la USAL y certificación de 40 horas para Profesores de Música y Artes Escénicas, Profesores de Secundaria y el resto de profesionales.

Este Congreso es posible gracias a la colaboración de la Junta de Castilla y León, laUniversidad de Salamanca (Facultad de Filosofía, Departamento de Filosofía y Lógica y Filosofía de la Ciencia, Máster de Estudios Avanzados en Filosofía, Dirección de Cursos Extrordinarios, Servicio de Actividades Culturales), el Istituto Italiano di Cultura, la Cátedra Sicilia, el Proyecto El pensamiento español contemporáneo: estudio y edición de textos inéditos (Ref. SA025A07) y el Conservatorio Profesional de Música de Salamanca.

Participan: Antonio Alcázar Aranda (Cuenca) – Clementina Cantillo (Salerno) – Lola Fernández Marín (Sevilla) – Cirilo Flórez Miguel (Salamanca) – Teresa Fraile Prieto (Badajoz) – Enrico Fubini (Turín) – Amaya García (Salamanca) – Antonio García Calero (Ciudad Real) – Pablo García Castillo (Salamanca) – José María García Laborda (Salamanca) – Miguel Ángel García Velasco (Salamanca) – Llanos Gómez (Madrid) – Domingo Hernández Sánchez (Salamanca) – María Trinidad Ibarz (Zaragoza) – Xabier Insausti (San Sebastián) – Rodrigo Madrid (Valencia) – José Luis Molinuevo (Salamanca) – Antonio Notario Ruiz (Salamanca) – Matilde Olarte (Salamanca) – María Palacios (Salamanca)- Carmen Pardo (Barcelona) – Ricardo Pinilla (Madrid) – Ricardo Piñero Moral (Salamanca) – Ruth Piquer (Madrid) – María Peña Lombao (A Coruña) – Fernando Pereira (Oporto) – Miguel Ángel Ramos (Madrid) – Alberto Santamaría Fernández (Santander) – Juan Vermal (Palma de Mallorca) – Mário Vieira de Carvalho (Lisboa) – Sara Zurletti (Nápoles)

martes 25 de agosto de 2009

UN CUENTO DE MROZEC

LA REVOLUCION

En mi habitación la cama estaba aquí, el armario allá y en medio la mesa. Hasta que esto me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí. Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver. Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable. Trasladé la mesa allá y la cama en medio. El resultado fue inconformista. La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado. Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición preferida. Pero al cabo de cierto tiempo la novedad dejó de ser tal y no quedo más que la incomodidad. Así que puse la cama aquí y el armario en medio. Esta vez el cambio fue radical. Ya que un armario en medio de una habitación es más que inconformista. Es vanguardista. Pero al cabo de cierto tiempo... Ah, si no fuera por ese «cierto tiempo». Para ser breve, el armario en medio también dejo de parecerme algo nuevo y extraordinario. Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Si dentro de unos límites determinados no es posible ningún cambio verdadero, entonces hay que traspasar dichos límites. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución. Decidí dormir en el armario. Cualquiera que haya intentado dormir en un armario, de pie, sabrá que semejante incomodidad no permite dormir en absoluto, por no hablar de la hinchazón de pies y de los dolores de columna. Sí, esa era la decisión correcta. Un éxito, una victoria total. Ya que esta vez «cierto tiempo» también se mostró impotente. Al cabo de cierto tiempo, pues, no sólo no llegué a acostumbrarme al cambio—es decir, el cambio seguía siendo un cambio—, sino que, al contrario, cada vez era más consciente de ese cambio, pues el dolor aumentaba a medida que pasaba el tiempo. De modo que todo habría ido perfectamente a no ser por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites. Una noche no aguanté más. Salí del armario y me metí en la cama. Dormí tres días y tres noches de un tirón. Después puse el armario junto a la pared y la mesa en medio, porque el armario en medio me molestaba.

Ahora la cama está de nuevo aquí, el armario allá y la mesa en medio. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario.

martes 4 de agosto de 2009

VACACIONES DE MUERTE Y PLAYA (4): CEMENTERIO AMERICANO

Apenas unos kilómetros separan La Cambe, donde se halla el sobrecogedor cementerio alemán de Colville sur Mer donde se encuentra el impresionante cementerio americano. Este cementerio se sitúa en la zona más alta de la playa de Omaha, donde murieron miles de soldados. Aquí, como en el cementerio alemán, había una larga lista de "soldados desconocidos", aunque la inscripción americana, sobre la cruz, tenía un patetismo sentimental mucho mayor que el lacónico y simple "un soldado alemán". EL cementerio de Colville es casi inabarcable. Ese día hacía un tiempo de perros. Nadie paseaba por la playa. Nos dijeron que apenas se bañaba gente allí. Tuvimos que cambiar de playa.







domingo 2 de agosto de 2009

SOBRE "PEQUEÑOS CÍRCULOS"

Rosa Benéitez escribe sobre Pequeños círculos, una fantástica reseña ilustrada con imágenes de Jeff Wall, artista que está detrás de algún poema del libro. Aquí.

jueves 30 de julio de 2009

VACACIONES DE MUERTE Y PLAYA (3): CEMENTERIO ALEMÁN


La Cambe es, en apariencia, un pequeño pueblo costero del norte de Francia que vive, fundamentalmente, de la agricultura. Se sitúa en la región de Baja Normandía. Allí se degusta un fantástico licor de Calvados. Es un pueblo tranquilo, con una tranquilidad que roza la tristeza. Una tranquilidad apenas interrumpida por el ruido de un motor lejano. Todo esto en apariencia. La Cambe esconde una especie de secreto, de lugar apartado y reservado. La Cambe vivió en sus carnes la segunda guerra mundial. Muy cerca, a escasos kilómetros, se hallan las conocidas playas de Utah y Omaha. Sin embargo, La Cambe no es conocido por actos de batalla, sino por el resto de esa batalla, por su cementerio. De los cerca de doscientosmil soldados alemanes que murieron por aquella zona, más de diez mil descansan en el cementerio de La Cambe. Un cementerio que ejerce sobre el visitante una extraña sensación. Al entrar en el cementerio, por un pórtico de piedra y metal austero, se accede a un estrecho pasillo, a ambos lados de éste se hallan dos pequeñas salas, en una de ellas hay un par de sillas mientras que en la sala de la derecha encontramos en una de sus paredes la inscripción “Aquí reposan los soldados alemanes”, en la pared de enfrente una mesa y sobre ella un cuaderno abierto para que los visitantes dejen su impresión o su recuerdo. El día que lo visité había algo más. Alguien había colocado un folio plastificado pegado a la pared. En esa hoja había un texto en alemán y una foto de un joven con uniforme militar. El cartel decía así: “¿Alguien sabe dónde está este soldado? Friedrich Hilgenfeldt, caído el 8 de junio de en Anguerny”. ¿Por qué seguir buscando a alguien 65 años después? Tuve la tentación de investigar el asunto, pero desistí. Luego entré en el cementerio, y la imagen era desoladora. Una extraña sensación invade a todo el que entra en él. Uno sabe que son nazis, que era la peor parte de eso que llamamos humanidad, y sin embargo algo sobrecoge. Sobre todo cuando uno observa las tumbas, escuetas cruces sobre la tierra. Sólo el nombre, fecha de nacimiento y de muerte. Apenas unos pocos de los que pude ver pasaban de los veinte años. Toda una generación alemana muerta. Sólo en ese cementerio, diez mil de los doscientos mil muertos. La mayoría de las tumbas coincidía: nacido en 1926 muerto en 1944. Otras, simplemente: “un soldado alemán”.


vista de una pequeña parte del cementerio

vista a ras de suelo

pablo caminando entre las tumbas de los soldados alemanes



¿dónde está Friedrich Hilgenfeldt?

un soldado alemán